Los estudiantes universitarios generalmente al iniciar tienden a afrontar una gran confusión, se llegan a sentir perdidos, nuevos en un mundo completamente distinto al que estaban acostumbrados. Esto sucede por el hecho de haber obtenido malos hábitos a lo largo de su vida académica; tienden a confundir la educación escolar (básica, bachillerato) con la universitaria, sabiendo que esta última es más avanzada o más complicada, por así decirlo.
La mayoría de los estudiantes, definen la lectura y la escritura como algo que sólo sirve en el momento de realizar algún tipo de trabajo o tarea. Creen que la escritura solo se trata de plasmar lo que pasa por su mente en una página, y ésto los vuelve escritores incompetentes.
Según Carlino (2004) los estudiantes encaran la revisión como una prueba de galera pero no como un instrumento para volver a pensar un tema, descubrir lo que es posible acerca de él y desarrollar su conocimiento. Sabemos que, precisamente es lo que se quiere evitar, mientras menos tiempo se tenga para realizar el trabajo, menos tiempo es el que deben dedicar a pensar en ello. Por eso al momento de realizar algún escrito, no suelen prepararse de manera adecuada. Lo mismo sucede con la lectura, el estudiante trata de no abrirse paso a disfrutar la lectura, puesto que piensa en ella como una actividad meramente académica, considerándola aburrida.
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En la universidad se espera que el alumno realice el trabajo de analizar e interpretar escritos, ya sean elaborados por sus propios profesores o por profesionales externos. La universidad espera que el estudiante se vuelva lector y escritor para elaborar las tareas respectivamente asignadas. Sin embargo, el estudiante debido a su falta de capacidades académicas, se ve en la ineptitud, por ello, es necesario que los estudiantes aprendan a leer y escribir de acuerdo a la forma en la que se les exige. Es importante implementar a los alumnos material que le permitan realizar de manera exitosa su trabajo asignado. Puesto que leer y escribir de manera correcta no es un proceso fácil, requiere de una formación reflexiva de normas prácticas y del moldeamiento de sus antiguos hábitos académicos. Por ello, esto no lo pueden hacer por ellos mismos, tiene que haber alguien que se los explique, deben tener la guía o asesoría de alguien con mayor conocimiento o experiencia, por ende, el profesor juega un papel muy importante, éste tiene el deber de ofrecerle ayuda al alumno, transmitirle conocimiento que le permita cambiar o moldear sus antiguos hábitos estudiantiles, por consiguiente es un trabajo de alumno y profesor, la universidad como explica Massimo Desiato (1977) es el estudiante y el profesor en el intercambio y producción de saberes.
Éste articulo nos habla sobre cómo incentivar la lectura y escritura en los estudiantes
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